No distinguen entre posibilidad y probabilidad.
Florestán.

En México la salud de los presidentes ha sido siempre un tabú, un secreto de Estado, una especie de disminución de aquel su omnipotente poder del pasado.

El caso más grave y mejor ocultado fue el de Adolfo López Mateos, 1958-1964, que padecía terribles dolores de cabeza que se atendía a puñados de aspirinas. Murió de un aneurisma cerebral luego de una larga y dramática disminución, el 22 de septiembre de 1969.

Gustavo Díaz Ordaz, 1964-1970, tuvo problemas con la vista y fue operado de un desprendimiento de retina.

Luis Echeverría, 1970-1976, padecía terribles dolores renales que soportaba con las medicinas que solo aceptaba de su hermano médico. Acaba de cumplir, el miércoles, 96 años internado en el hospital ABC y es el ex presidente más longevo de México.

José López Portillo, 1976-82, no tuvo mayores problemas de salud física en su sexenio, sí emocionales.

Con Miguel De la Madrid, 1982-1988, compartí la adicción al cigarro, que le produjo complicaciones fatales hasta su muerte, el 1 de abril de 2012.

De Carlos Salinas de Gortari, 1988-1994, se desconoce cualquier enfermedad. Fue el primer presidente con hábitos deportivos como correr todas las mañanas.

A Ernesto Zedillo, 1994-2000, lo operaron de la rodilla derecha cuando se dañó los meniscos jugando tenis con el entonces profesional Oliver Fernández.

Vicente Fox, 2000-2006, fue operado de la columna vertebral el 12 de marzo de 2003, en plena crisis de Estados Unidos, por lo que plantó al presidente George W. Bush.

Felipe Calderón, 2006-2012, fue operado dos veces, una del hombro al caer de una bicicleta y otra de la rodilla tras una cascarita en Los Pinos.

Al presidente Enrique Peña Nieto, 2012-2018, lo intervinieron en dos ocasiones: de la vesícula y luego de un nódulo tiroideo.

Esta relación la hago ahora que José Antonio Meade ha pedido algo en lo que he insistido, sin éxito alguno, a través de los años: que los candidatos presidenciales den a conocer su estado de salud para saber a qué atenerse.

Hasta ahora lo único que se sabe, por revelación propia, es la hipertensión de Andrés Manuel López Obrador.

Pero debería ser obligatorio conocer sus exámenes médicos.

Digo, a menos que tengan algo que ocultar, lo que los haría más necesarios.

RETALES
1. DESLINDE.- Alejando González Murillo, coordinador parlamentario del PES, renunció a este partido que había fundado con Hugo Erick Flores, por su alianza con Morena. Esta renuncia de González Murillo, cercano a Miguel Ángel Osorio Chong confirma que éste nada tuvo que ver con esa alianza que sus malquerientes le quisieron endosar;
2. ENCUENTRO.- Están por reunirse los dirigentes de Bancomer con Lorenzo Córdoba y Ciro Murayama para cerrar las posibilidades al uso de tarjetas tipo Monex en las campañas; y
3. CAMPAÑAS.- José Antonio Meade ya tiene coordinador, Aurelio Nuño; Andrés Manuel López Obrador, Tatiana Clouthier. Falta el de Ricardo Anaya, que ayer no se puso el chaleco naranja y fue callado por Dante Delgado.
Nos vemos el martes, pero en privado.